Tecnologías

El sitio escogido es el que mostré en la entrega anterior, ya que cuando fui a Matadero observé que nadie se paraba y que era más bien un atajo para llegar a Madrid Río. Al ser de paso, decidí poner el pabellón en la entrada o salida hacia el parque para que fuese como una zona de paso obligado, siendo mi propuesta para el pabellón y en relación con la maqueta grupal, una envolvente artificial de paso que te lleva hacia una envolvente natural que es el parque.

Para llevar a cabo esta estrategia y la propuesta del pabellón que pensé, estudié acerca de la estructura ”truss”, patente que es continuamente utilizada en eventos para escenarios, decorados, instalaciones de luz, sonido…

Presentación6 pabellon truss

Textos

¿Son recomendables las cubiertas vegetales?

La instalación de cubiertas vegetales se ha convertido en una de las prácticas más habituales en materia de edificación eficiente. En un tiempo en el que todas las técnicas constructivas giran en torno a una mayor sostenibilidad, son varias las ventajas que nos pueden aportar las cubiertas vegetales a un inmueble;                    Mayor aislamiento térmico tanto en invierno como en verano. Una cubierta plana tradicional puede llegar a acumular hasta 21 grados más que aquellas que cuenten con un sistema de cubierta vegetal. La tierra actúa como un perfecto amortiguador de temperatura, impidiendo que tanto frío como calor traspasen en gran medida la envolvente del edificio. Mayor aislamiento acústico: resultan muy útiles como elementos para combatir el ruido exterior. Con un grosor adecuado es suficiente para impedir que cualquier elemento acústico externo a nuestra vivienda penetre en la misma.Favorecen la vida sana en el interior: absorben el CO2 de la atmósfera para liberar posteriormente el Oxígeno (O2), mejorando las condiciones del entorno. Diseños adaptables: estos elementos se adaptan perfectamente a todo tipo de diseños. Aumentan el valor de la vivienda: El hecho de que las cubiertas vegetales cuenten con un alto valor biológico repercute positivamente en valor económico de la vivienda. Un inmueble sostenible es más caro que otro que no lo es por las ventajas referidas al ahorro energético. Ayudan a la impermeabilización: Dependerá del grosor y la vegetación a utilizar, pero las cubiertas vegetales pueden llegar a acumular gran cantidad de agua, reduciendo las posibilidades de sufrir futuros desperfectos de humedades.Esta práctica no solo se utiliza para cubiertas, puede incluirse también en fachadas y otros elementos estructurales, contando con las mismas ventajas.

Revista digital de arquitectura- Cosas de arquitectos. 2016

Demencia arquitectónica | La tercera edad de la arquitectura

Los edificios envejecen. Esto es, de entrada, una obviedad: sus materiales se degradan, sus colores se apagan, su estilo se vuelve cada vez más remoto, todo ello como parte del inevitable camino de lo construido hacia la ruina. En mayor o menor medida, el proyecto arquitectónico y urbano se concibe con un abanico de condicionantes como punto de partida, unas ideas que inevitablemente están fijadas al momento mismo del alumbramiento edificatorio. Existen obras que son consideradas por la mayoría como atemporales. Construcciones que no envejecen, que se vuelven una especie de clásico que pasa a ocupar su lugar como miga de pan en el camino de vuelta a la historia. Esta condición es discutible — ¿qué no lo es? —, pero la mayoría de miembros de este selecto club de atemporales, que tanto el autor como el lector pueda pensar, seguramente se encuentre en una especie de burbuja. Edificios en su mayoría anónimos a ojos de los libros, a merced de la velocidad y ritmo vertiginosos que caracterizan la contemporaneidad. Edificios flotando a la deriva voraz del cambio. La tercera edad de los edificios es, como ya apuntaba al principio, parecida a la de cualquier organismo complejo vivo. La particularidad de su caso es que su vejez se mide en tiempo arquitectónico, no humano. Si uno acude a las normativas vigentes, verá que la edad útil de los edificios se mide en márgenes de 50 años, para proyectos de uso privado, y de 100 años para los públicos. Pasado este marco, la arquitectura se vuelve normativamenteanciana. Pero, ¿cuánto puede cambiar el entorno de una obra en 50 o 100 años?El tiempo de la arquitectura es hoy, en su relación con el habitante, más parecido al del animal doméstico que al del hormigón: su ciclo de juventud es mucho más corto, pues la voracidad del reloj es mayor a cada día que pasa. Y es que en la actualidad, el paradigma ha dado un giro inapelable: ahora es la arquitectura la que lucha por sobrevivirnos, y esto ya no va a cambiar.

Revista digital de arquitectura – Cosas de Arquitectos. 2017