Citas

Steven, Pinker. Cómo funciona la mente. Editorial: Destino. Página: 28

“El modo en que se controla la mano es una proeza aún más destacable. Hace casi dos milenios, el médico griego Galeno señaló la fineza de la ingeniería natural mostrada por el movimiento de una mano. De hecho, es la única herramienta capaz de manipular objetos de una gama de tamaños, figuras y pesos, sorprendentemente variada, desde un voluminoso tronco hasta las diminutas semillas de mijo. «El hombre es capaz de asir toda clase de cosas —señaló Galeno—, como si sus manos hubieran sido hechas no de forma exclusiva para cada una de ellas.» La mano se puede configurar como un gancho (para levantar un balde), como unas tijeras (para sostener un cigarrillo), como una cuña de dos pinzas (para enfilar el hilo por el ojo de una aguja), o una cuña de dos pinzas de movimiento lateral (para dar la vuelta a una llave), unas tenazas (para sostener un martillo), unas tenazas circulares (para abrir un frasco) o unas tenazas que adoptan una forma esférica (para sostener una pelota). Cada forma de asir requiere una combinación precisa de tensiones musculares que adapten la mano a la forma correcta del objeto y lo sostengan firmemente cuando la carga tiende a doblarla hacia atrás. Pensemos en lo necesario para levantar un envase de leche. Si se relaja demasiado la presión que la mano ejerce al asirlo, el recipiente caerá; si se aprieta demasiado, el contenido se derramará. Y con sólo agitarlo un poco, con las yemas de los dedos se puede estimar la cantidad de leche que aún contiene.”

Charlesson, Andrew. La estructura como arquitectura: formas, detalles y simbolismo. Lugar de publicación: Inglaterra. Editorial:Reverté, 2005. Página: 40

Estructuras de cáscara

Las estructuras de cáscara logran la síntesis pura entre la forma arquitectónica y la estructural. También conocidas como “estructuras laminares”, las cáscaras resisten y transmiten cargas con espesores mínimos. Para su adecuado comportamiento estructural, las cáscaras se basan en su geometría curva en las tres dimensiones y en la correcta posición y orientación de los soportes. Cuando se construye en hormigón armado, muchas cáscaras –como las levantadas por Heinz Isler, destacado proyectista europeo de cáscaras de hormigón- muestran suaves superficies curvas por el interior y el exterior, muy parecidas a las de un huevo de gallina. Las cáscaras de Isler unifican la forma arquitectónica y la estructural desde que salen de los cimientos, y se elevan con una curvatura continua para envolver el espacio interior.

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