o museu não é aqui, é lá fora

 

 

[…]El cubo blanco (término que propone Brian O’Doherty) es un sinónimo del mito de la neutralidad en las salas de los museos (en el sentido norteamericano/europeo), que suprime todas las condiciones sociales, nacionales, étnicas, religiosas, técnicas y geopolíticas en pos de la creación de un entendimiento del arte. El arte y la cultura “Dentro del Cubo Blanco”, como O’Doherty lo tituló, es una búsqueda del estado del ser separado, disociado y desconectado -un estado que se ha subyugado a si mismo de la lógica de inclusión o exclusión. La sala de la galería es blanca y pura y por ello, toda experiencia, excepto la experiencia estética en un sentido kantiano, queda anulada, así como el potencial de cada objeto, sin importar su banalidad, puede ser elevado a obra de arte. En el espacio neutral de la celda blanca, lo social es disociado de loe estético. Sin embargo, esta des-historización de lo trabajos artísticos no solo ha llevado a experiencias empobrecidas (en contraposición con una riqueza formal), sino que también ha dado como resultado una reducción monopolística y una distorsión del concepto de cultura. Considerado así, el arte ya no apoya los esfuerzos implícitos de la comunidad o sirve para transmitir ideas foráneas, sino que sirve al propósito de universalizar los propios intereses, suprimiendo todos los demás reclamos. Así pues el arte sirve a la colonización y no a la integración e lo que se considera como extranjero.

El “cubo blanco” o “celda blanca” es un sinónimo de exclusión. La sala  pura de una galería no solo es estéticamente pura, también lo es en lo étnico, lo religioso, es de una pureza sin clases ni género, de modo que actualmente los museos muestran predominantemente las obras de hombres blancos, cristianos, europeos o norteamericanos. Las obras de otras religiones, otras personas o mujeres, tienden a ser blanqueadas. Paradójicamente, el arte se ha convertido en sinónimo de exclusión.

ARTE MUSEOS E INTERACCIÓN SOCIAL, Peter WeibelMuseo está fuera